Adaptar una novela a guion cinematográfico

Muchos autores esperan ver sus libros adaptados a películas. Y son también muchos los que desean que su obra no se vea perjudicada por los cambios del texto a la hora de ser convertido en guion cinematográfico.

Algunos de los autores tienen la suerte de formar parte de ese proceso de adecuación y varios incluso lo hacen antes de que les llegue una oferta. Lo cierto es que, si se tiene en mente esta posibilidad, es necesario contar con un plan de adaptación: el cine es diferente y no puede satisfacer todas las necesidades de una novela. El mencionado plan ayuda a visualizar la historia de una nueva manera, utilizando imágenes y sonidos en lugar de palabras, por ejemplo. Si no se tiene experiencia, conviene leerse alguno de los muchos manuales que existen sobre cómo escribir un guion.

Ante todo, es importante tratar ambas obras por separado y leer muy bien y despacio la obra (aunque sea propia) para abordar la transformación. Por otra parte, hay que tener presente que adaptar una novela al formato guion siempre supone eliminar material y reducir la historia, adaptándola a las limitaciones del cine o la televisión.

Para comenzar sería necesario seleccionar las escenas clave de la obra. Las que cuentan la historia en una forma sencilla pero a la vez crucial. Son el núcleo de la narración. La propia estructura del libro facilita señalar esas escenas clave. Y aunque alguna tenga un desarrollo largo en el libro, en el guion puede concentrarse en 2 o 3 minutos y dejarla casi sin palabras, si se quiere.

También es relevante el trabajo de los personajes. Destacar a los principales y, en caso de que haya muchos en el libro, prescindir de los secundarios que aportan menos a la historia. Todo ello sin desmerecer las tramas secundarias o subtramas, que siempre son importantes y pueden ayudar a comprender la principal.

Los puntos fuertes de una película son las imágenes, los sonidos y la cámara, por lo que la adaptación debe enfocarse en estos aspectos. Transformar la acción del libro en viñetas ayuda a ver las imágenes en acción.

Esto no significa olvidarse de los diálogos. Quizá sea la parte más fácil a la hora de llevar a cabo la adaptación, ya que la base textual es la misma (las líneas de diálogo pueden permanecer más o menos igual), aunque se ajuste a un lenguaje más convencional.

La voz descriptiva es lo que va a suponer una de línea argumental, junto a la narrativa. Un recurso es usar la voz en off, otro es usar el movimiento de la cámara (que se describe en el guion) para contar lo que el autor/protagonista ve, hace o incluso siente. Este narrador sabe cómo avanza la historia, aunque no revela todo a la vez.

Estos serían los primeros pasos para que los autores se abran a un nuevo canal de ventas y puedan aprovechar su trabajo en múltiples ventanas de distribución: cine, televisión e impresión.

Fuente: The Creative Pen

Imagen: © Sergey Nivens-Fotolia

 

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