La brecha tecnológica en la era digital

brecha tecnológica era digitalHan pasado casi treinta años desde se desarrolló la World Wide Web. A este hito le han seguido otros muchos en relación con el uso de Internet, como la adopción de los servicios de banda ancha y la proliferación de dispositivos móviles con acceso a la Red, etc.

En muchos países, incluido España, las cifras de penetración de estos servicios y dispositivos se refieren al conjunto de la sociedad, independientemente de la ubicación geográfica, del nivel socioeconómico y de otras cuestiones como las desigualdades culturales.

Sin embargo, no es algo desconocido (especialmente entre los profesionales de los sectores educativo y cultural) que existe una brecha digital. Tampoco lo es el hecho de que la disponibilidad de tecnología y de acceso a Internet es independiente del desarrollo de ciertas habilidades que permitan su uso de forma autónoma, eficiente y crítica.

Así, a pesar de que el acceso a la Red y la disponibilidad de dispositivos móviles (smartphones, tablets…) ha crecido rápidamente y se ha extendido a toda la sociedad, hay diferencias notables en lo que se refiere a las capacidades de uso en función del status socioeconómico del usuario.

Según datos de Pew Research Center, institución que de forma regular difunde información sobre problemáticas, actitudes y tendencias que se observan en los Estados Unidos y en el resto del mundo, la brecha digital se ha acentuado entre la población norteamericana de bajos ingresos. Esta situación es probable que también se dé en nuestro contexto.

En Estados Unidos, al igual que en el resto del mundo, la disponibilidad de acceso a Internet a través de dispositivos móviles se ha extendido a las personas menos pudientes económicamente, pero no así sus destrezas de uso de estos dispositivos.

Así, las informaciones relativas a las habilidades para utilizar la tecnología indican que los estadounidenses con bajos ingresos tienen más del doble de probabilidades de tener pocas habilidades tecnológicas respecto al resto de grupos establecidos en este parámetro.

Además, casi la mitad de las familias con ingresos por debajo de treinta mil dólares al año no dispone de ordenador, ni de servicio de banda ancha en casa. Aproximadamente el 30% no posee un smartphone. Y la mayoría no tiene tablet en casa.

Estas cifras difieren mucho de las que registran las familias con ingresos superiores a los cien mil dólares al año. Según este informe, los servicios mencionados son prácticamente omnipresentes en estos hogares.

Así, dos tercios de las familias con altos ingresos tienen servicios de banda ancha en sus hogares, smartphones, ordenadores de escritorio o portátil y tablets, en contraposición al 17% de los que viven en hogares con bajos ingresos.

Un elevado porcentaje de miembros de familias con más bajos ingresos solo disponen de acceso a Internet a través del móvil. En 2016, una quinta parte de los adultos en hogares con ingresos por debajo de los treinta mil dólares al año ha usado Internet únicamente a través de estos dispositivos.

Y, por tanto, tareas como la búsqueda de empleo se han sumado a otras actividades comunes realizadas con este tipo de dispositivos, como el envío de mensajes a través de apps de comunicación como WhatsApp o la interacción en redes sociales como Facebook, con las implicaciones que esto puede tener.

El uso de Internet también varía entre los adultos en relación con el trabajo. Así el 81% de los trabajadores cuyos ingresos familiares anuales están en torno a los cien mil dólares utilizan la red para tareas relacionadas con su profesión. Este porcentaje cae al 36% entre los trabajadores que viven en hogares de bajos ingresos.

Por otra parte, unos cinco millones de niños y niñas estadounidenses en edad escolar no tienen conexión a Internet de banda ancha en sus casas, y los hogares de bajos ingresos suponen una proporción muy superior a la de otros que tienen mayores recursos. Un hecho que también puede suponer desventajas en su desenvolvimiento e impactar de forma negativa en su evolución académica.

Además, el nivel de destrezas tecnológicas, tanto a nivel personal como académico y profesional,  varía de forma significativa entre quienes tienen y utilizan Internet en su día a día y quienes carecen de esta posibilidad. Esta tendencia tiene que ver con el nivel de ingresos en el hogar y está acentuando de forma notable la brecha digital.

Estos aspectos necesariamente han de tenerse en cuenta desde las diferentes administraciones públicas, pero también desde el sector privado. Empresas como las de la industria editorial, a las que en numerosas ocasiones hemos recordado la necesidad de implementar una estrategia móvil, tienen que valorar el volumen de lectores que sólo acceden a sus contenidos a través de sus dispositivos móviles. Así como el volumen de lectores potenciales a los que pueden llegar a través de este canal.

Fuente: Pew Research Center.

Imagen: © Contrastwerkstatt-Fotolia

 

Comparte:
Share on Facebook6Share on LinkedIn2Tweet about this on TwitterShare on Google+0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *