El futuro de la lectura en la era multimedia

lectura en la era multimediaLos índices de lectura viven un momento delicado. Según el CIS, el 57,5% de los españoles encuestados nunca ha acudido a una librería y el 74,7% tampoco ha pisado una biblioteca.

Hay quienes quieren echar la culpa de esta situación a nuevos elementos de distracción, como por ejemplo los móviles, del mismo modo que antes se le echaba a la televisión. La aparición de los formatos digitales supuso una nueva esperanza, pero parece que ni aún así aumenta el número global de lectores. Con una sociedad cada vez más atraída hacia lo visual, muchos se preguntan cuál va ser el futuro de la lectura en esta era tan multimedia y tecnológica.

Los datos, no obstante, suelen oscilar. Sólo en Cataluña el índice de lectura ha crecido 11 puntos desde 2011. Y en 2013 las previsiones parecían más optimistas en cuanto al número de lectores, con un 63% de la población española declarándose activamente lectora. Por tanto, es difícil saber las causas que hacen que las cifras se muevan de año en año. En Estados Unidos, por ejemplo, los datos también varían cada año, con bajadas y subidas que, al margen de las fluctuaciones, mantienen los índices de lectura más o menos estables.

Algo en lo que sí se coincide es en el declive de la lectura de literatura y ficción, tal y como se ha entendido hasta ahora. Cuando en las encuestas se pregunta por géneros, muchos de los libros que se dice haber leído hacen referencia a la autoayuda o las biografías de personajes famosos. Esto suele pasar entre aquellos que leen uno o dos libros al año. Para muchos aquí sí está justificado echar la culpa de los descensos a otro tipo de contenidos sobre ficción, como películas y videojuegos, que cada vez presentan mayores avances tecnológicos como el 3D y ya pronto la realidad virtual integrada.

Plataformas de contenidos digitales como Netflix y similares también son una seria competencia como formas de entretenimiento. Sólo el año pasado los usuarios de Netflix vieron 42.500 millones de horas de contenido en streaming. Por su parte, YouTube tiene más de mil millones de usuarios, con un promedio de visualización de más de 40 minutos al día. Cifras que parecen casi imposibles de alcanzar por el sector editorial.

Audiolibros, podcasts…

Una esperanza positiva para el sector ha sido el renacimiento de los audiolibros, pero aun así hay quien no considera el consumo en este formato como un acto de lectura propiamente dicho, a pesar del componente oral que dio lugar al nacimiento de la ficción literaria. Otros expertos, sin embargo, señalan que la escucha de audiolibros aumenta la capacidad lectora, sobre todo en edades tempranas. Sea como sea, sólo Audible, el mayor productor y distribuidor de audiolibros en el mundo, espera alcanzar los 2.000 millones de horas de escucha en el año 2016, lo que representa el doble que en 2014. Los usuarios de esta plataforma oyen una media de 17 libros al año.

En un momento en el que el ritmo de velocidad aumenta, en que vivimos pegados a las pantallas de los móviles o tabletas leyendo emails, noticias, mensajes, libros, etc., tiene sentido que los lectores (si se les permite llamar así) escojan oír un libro. Tanto mientras hacen otras tareas como en un momento de relajación, con los ojos cerrados y los auriculares puestos, sin más distracción que la voz o las voces que les cuentan la historia elegida. Como una vuelta a los orígenes de la ficción en la era de las distracciones y la aceleración. Quizá es el mismo motivo por el que los podcasts también están viviendo un nuevo resurgir, llegando a ser incluso una herramienta de promoción y no sólo para la radiodifusión de noticias y programas de radio.

Mientras, han surgido multitud de plataformas en las que se comparten lecturas online y en formato digital, muchas de ellas con historias escritas por los propios usuarios, como una de las pioneras, Wattpad, que cuenta con 45 millones de usuarios al mes y un porcentaje cercano al 90% accediendo a través del móvil, con una media de 30 minutos de lectura al día. En este caso los géneros más populares son la novela romántica, la ficción para adolescentes y ficción de autores independientes o aficionados que, además, incluyen vídeos, gifs e imágenes en sus historias, ya que su ámbito de creación es puramente digital. En muchos casos, estas historias también tienen un componente participativo.

Por tanto, parece que sí hay lectores, al margen de calidades y géneros, pero en gran medida se encuentran en otros espacios que no siempre son medibles a través de las encuestas sobre índices de lectura. Ya no nos podemos limitar a considerar lectores sólo a los que leen libros en papel. Y quizá haya que reconsiderar las definiciones de lectura y de libro, abriéndolas a estos nuevos modos de lectura y a los que vengan en el futuro.

Fuente: Los Angeles Review of Books.

Imagen: © Eugenio Marongiu-Fotolia

 

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