Los autores piden sus derechos en Europa

derechos de autor europaLos derechos de autor están siendo tema de debate hoy en día, sobre todo en relación con los avances tecnológicos que está habiendo en lo que a digitalización se refiere, así como con un comercio cada vez más global, cuya vocación es eliminar paulatinamente las fronteras virtuales.

En este ambiente de cambio, el Consejo Permanente de Escritores, con sede en París,  ha llevado al Parlamento Europeo 12 propuestas que les conciernen a ellos y también al sector editorial.

La intención de dar a conocer estas propuestas es asegurar que los autores sigan conservando sus derechos, continuar gozando de la libertad de expresión, así como mantener la calidad de la industria editorial y cultural en Europa.

Las 12 propuestas planteadas son las siguientes:

  • Apoyar una fuerte protección de los derechos de autor que garanticen sus derechos económicos y morales. La primera condición, pues, es mantener unos derechos de autor que protejan a los escritores frente a la inestabilidad de los cambios que se están produciendo. Una visión conjunta en Europa que pone al autor en el centro, frente a la de Estados Unidos, que se centra más en el inversor.

  • Garantizar a los autores su remuneración. Ellos, como parte imprescindible de la cadena de valor (que da trabajo en el sector  a más de 500.000 personas en Europa y tiene una facturación de más de 23 millones de euros para los editores), deben recibir una parte justa de esa riqueza  generada por sus obras, sin leyes de competencia que se lo impidan.

  • Equilibrio contractual en las relaciones entre autores y editores. Promover negociaciones colectivas entre autores que conduzcan al establecimiento de modelos de contrato y acuerdos profesionales que les favorezcan de manera justa a ambas partes.

  • Promover las soluciones contractuales o la gestión colectiva frente a la multiplicación de las excepciones. Las excepciones obligatorias significan invariablemente una renuncia de los derechos económicos y morales de los autores. Por lo tanto, sólo deben considerarse, con extrema precaución, en casos específicos que no atenten contra la explotación normal de la obra y los intereses legítimos del autor.

  • Fomentar el diálogo entre todas las partes interesadas en el sector del libro. Los autores defienden que, tanto ellos como editores, libreros y escritores, son parte implicada y, como tal, se debe fomentar el desarrollo de un entorno favorable a la difusión más amplia posible de los libros y asegurando en todo caso una justa remuneración.

  • Oponerse a la piratería, para lo cual se debe luchar contra plataformas e intermediarios online no autorizados.

  • Favorecer la interoperabilidad de los formatos de lectura: que desde cualquier tienda online o librería haya compatibilidad de dispositivos de lectura y software en todos los casos para fortalecer el comercio legítimo y facilitar la compra a los lectores.

  • Aplicar un tipo reducido del IVA a los libros, independientemente del formato. Además, el IVA excesivamente alto en los ebooks obstaculiza el desarrollo del mercado de libros digitales y de la economía basada en el conocimiento.

  • Mantener y promover políticas de precio fijo. Este tipo de regulación, defienden los autores, contribuye a la diversidad cultural, así como a mantener una competencia leal entre múltiples redes de distribución.

  • Reforzar la excepcionalidad cultural como con otros bienes. Cláusulas que sólo se aplican de momento en el sector audiovisual y que el sector editorial también merece.

  • Fomentar la diversidad y la difusión de obras a través de la traducción.  Europa es rica en diversidad cultural y lingüística. La traducción contribuye eficazmente a la difusión de las obras de otros países, por lo que apoyar a asociaciones y traductores debe ser una prioridad. La creación de un fondo europeo de traducción literaria también debe ser considerada.

  • Salvaguardar la libertad de expresión y fomentar la creatividad.  Es esencial hacer hincapié en que la libertad de expresión es uno de los fundamentos de la identidad europea. Se trata, por tanto, de un valor que hay que defender constantemente en un momento en que, tanto ella como la creatividad, están cada vez más cuestionadas.

Estas son las propuestas que, como principal virtud, tratan de abrir un debate para que todas las voces se unan, maticen y propongan, mientras haya tiempo. El fin último es que se puedan llevar a cabo reformas que se traduzcan en un sector más fuerte y justo en todos los niveles.

Ahora sólo queda que la Comisión Juncker analice y tenga en cuenta tales propuestas, dado que en estos momentos las asociaciones de autores y el resto de implicados están muy atentos a la propuesta de reforma de la Directiva sobre derechos de autor que se quiere llevar a cabo.

Fuente: Actualitte.

Imagen: © Kitzcorner-Fotolia

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