Notas aclaratorias sobre los audiolibros

Los audiolibros siguen su línea de crecimiento. Recordemos que, según el informe Evolución del libro electrónico en América Latina y España, en la actualidad la oferta de audiolibros en español supera los 3.000 títulos, frente al escaso millar de hace sólo unos años. Por tanto, se puede decir que claramente es un formato que empieza a generalizarse y ser familiar entre los usuarios.

Aunque no se trata de un concepto nuevo, sigue habiendo, no obstante, algunas confusiones en torno a los audiolibros que conviene aclarar. Por esta razón, merece la pena realizar algunas puntualizaciones respecto a los audiolibros.

Ante todo, como indica Louise Newton, de BookMachine, es interesante distinguir entre audiolibros y podcasts. Si bien muchos estudios e informes del sector agrupan los podcasts en el mismo paquete que los audiolibros, en realidad estamos hablando de medios diferentes. Ambos tienen públicos similares y ofrecen contenidos en audio digital, pero hay una diferencia: los podcasts son descargas de radio y similares, mientras que los audiolibros, como su nombre indica, son básicamente grabaciones de libros.

La digitalización e Internet han hecho avanzar el concepto de audiolibros, sacándolos de su coraza tangible. Por tanto, conviene señalar que ya existen audiolibros fuera del soporte CD. Este formato ha caído en desuso, aunque aún es posible encontrar audiolibros en CD en algunas librerías y bibliotecas (sobre todo en Alemania, Francia o Estados Unidos). Actualmente, está más extendido el modelo de descarga integrada online y en formato mp3.

Como explica Louise Newton tampoco es cierto que los géneros de audiolibros más destacados sean siempre la novela negra, el policíaco y el thriller. Muchas veces se tiene puesto el foco en la ficción, como si fueran los únicos libros en venta, sin embargo, la no ficción y sobre todo los contenidos relacionados con negocios y empresa tienen un público muy amplio. No todo es ficción, del mismo modo que no todos los libros funcionan como audiolibro.

Los audiolibros ya están alcanzando el estatus suficiente como para que todo lo que esté relacionado con su creación sea específico de su formato. De modo que ya no es necesario que los lectores de libros tengan que ser actores conocidos (si bien es cierto que este factor puede ayudar a su difusión). De hecho, ya se dan casos de muchos especialistas en la industria que comienzan a ser casi tan reconocidos y valorados como los anteriores.

Por último, cabe un consejo. Si bien los audiolibros son un formato diferente y tienen un público específico, puede ser interesante (en los casos en que la misma editorial saque formato papel, ebook y audio) integrar el audiolibro en la promoción de los otros formatos. Esto podría ayudar a aumentar su alcance.

Fuente: Book Machine

Imagen: © karandaev-Fotolia

 

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