Saber código puede ayudar a los autores

saber código de programación autoresA muchos autores les gusta tener un control total del proceso de escritura y de su creación, tanto que quieren ir hasta el fondo de las particularidades técnicas que conlleva dicho proceso.

Escribir a mano no es lo mismo que escribir a máquina o a ordenador, con un procesador de texto en lugar del papel. Lo mismo que no es igual escribir en un idioma u otro, en aquellos casos en que los autores dominan perfectamente varias lenguas.

Escribir código es ir al fondo estructural del lenguaje informático, que también incluye el lenguaje textual a través de un ordenador, tableta o similar.

Saber HTML o CSS no supone para un autor sólo poder diseñar su página web, sino conocer las capas ocultas del lenguaje que luego podemos leer como lectores en cualquier formato digital. Esto implica tener la posibilidad de escribir desde una perspectiva diferente, donde la creatividad puede ir más allá del texto y del lenguaje literario gracias a la codificación.

Como el lenguaje de código tiene su propia sintaxis y vocabulario (aunque como lengua es opaca, nunca se muestra tal cual), al actuar como subcapa que trae la escritura a la luz de las pantallas, el contenido difiere de la materia del que se crea. No hay más que ver el código fuente de cualquier página web. Lo que esto significa es que un autor que pueda escribir sus obras en código será capaz de controlar las diferentes capas del texto en, por ejemplo, libros multimedia o interactivos. Y tendrá posibilidad de hacerlo en el momento correcto y exacto, no como un ‘pegote’ donde incrustar un vídeo o un audio.

El autor sabe mejor que nadie dónde, cómo y por qué realzar con algún elemento que no permite el lenguaje únicamente textual el significado de lo que quiere decir, añadiendo un componente visual o de audio a lo que está narrando. Así como incluyendo enlaces, que también permiten jugar con ideas ocultas que, además, invitan al lector a explorar.

En general, a través del código se puede romper con la lógica lineal del lenguaje escrito y enlazar bloques de diferentes maneras para abrir nuevas opciones de texto. De este modo, mientras el estilo de la palabra escrita permanece, se pueden añadir elementos narrativos que son mucho más dinámicos.

Usar la codificación en la producción de un libro supone un replanteamiento profundo sobre cómo los autores y los lectores se relacionan en la obra. Esto no significa, por supuesto, un fallo en el modelo de escritura tradicional pensado para el papel, sino una manera diferente de explorar la propia creación narrativa.

Fuente: The BookSeller

Imagen: © REDPIXEL-Fotolia

 

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