Ventajas e inconvenientes de los 280 caracteres en Twitter

A finales de septiembre Twitter anunciaba que iba a incrementar a 280 caracteres los mensajes a través de su red de microblogging. Desde hace unos días, esta función ya está disponible para todos los usuarios.

Como siempre que se producen este tipo de cambios, las opiniones son encontradas, pero, una vez que ya está aquí, sólo queda saber en qué puede beneficiar a editoriales o autores en sus estrategias de comunicación.

Para empezar, la anterior restricción a 140 caracteres hacía que los responsables de gestión de redes para editoriales o autores tuvieran que ser especialmente creativos para poder comunicar en tan poco espacio algún mensaje. La necesidad de concreción era un valor a veces muy complicado. En este sentido, los 280 dan un poco más de aire, siempre que se usen bien y no se aprovechen para añadir relleno innecesario en el mensaje que pueda aburrir a los seguidores.

Por tanto, si todavía se puede comunicar con menos caracteres, conviene no aprovechar esta ampliación para agregar algo que no aporte realmente nada. La idea sería aportar lo realmente necesario a los antiguos 140 caracteres, y no tener carta blanca para usar los 280, simplemente por aprovecharlos. Básicamente, se trataría de usarlos sólo para aquellos mensajes que sean más fáciles de entender con más caracteres.

Conviene tener presente la naturaleza y el beneficio de Twitter: comunicar de forma breve pero efectiva. Esto es especialmente relevante si se entra en cadenas de mensajes o conversaciones, en las que cualquier extensión innecesaria puede hacer que los seguidores se pierdan en el hilo o chat.

Lo más conveniente sería reservar los tuits con 280 caracteres para mensajes que se quieran resaltar por alguna razón: publicaciones especiales o importantes, lanzadas como fragmentos concentrados de información única (presentaciones, eventos, lanzamientos, etc.).

No obstante, todavía es pronto, y como ocurre con la comunicación y promoción en redes sociales, lo mejor es experimentar, probar, comprobar y analizar los resultados mediante las herramientas de analítica y monitorización, para saber qué es lo que mejor funciona en cada caso.

Fuente: EConsultancy

Imagen: © Chombosan-Fotolia

 

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